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Y tú, ¿Por qué corres?- Trail Cabo de Ajo

Crónica del VI Trail Cabo de Ajo

Siempre me han preguntado, y tú ¿por qué corres? Para muchas personas correr es aburrido, desmotivante y lo acompañan con frases típicas como; por qué correr si no te persigue nadie, correr es de cobardes o no entiendo que ves de divertido en correr...

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11 de junio de 2022 ya estamos en Santander, salimos del coche y respiramos esa brisa marina que junto con el sonido de las palas de playa nos informa que este fin de semana va a ser muy especial.

Isla del Mouro, Santander

Paseamos por esa maravilla que es: el Palacio de la Magdalena, y aunque el tiempo está nublado, en el horizonte se dibuja la costa por la que en menos de 24 horas dibujaremos esos 23 kilómetros que los buenos amigos de Ajo han diseñado. Comienza a llover y qué mejor forma de coger energía que con un clásico «Rabas y paellita en el barrio pesquero».

Ahora con las pilas cargadas llega el momento de reconocer el terreno, cuando eres nobel en una carrera así, el miedo y el respeto son elevados y toda información es importante para que el balance «sufrir o disfrutar» sea positivo.

Playa de Antuerta, Ajo

12 de junio 7:00 de la mañana el día ha amanecido nublado y hay bastante humedad, durante la noche hubo tormenta por lo que los pronósticos de barro y agua están asegurados. Pero no hemos ido al norte a tomar el sol, hemos ido a correr.

Estamos en Ajo, que para quien no lo conozca es la capital del municipio de Bareyo y se encuentra a 29 kilómetros de Santander, a 10 minutos aproximadamente tanto de Noja como de Somo, eso si, en direcciones opuestas.

Suena la música y los corredores hacemos nuestros rituales, respiras hondo mientras oyes el primer cohete, mano en el reloj y suena el segundo, salimos.

Comienza en VI Trail Cabo de Ajo, el reto que me he marcado este año. Es mi cuarto Trail, el primero de esta distancia y nunca había corrido con ese nivel acumulado.

Comenzamos dirección a «La Ría», los primeros metros han sido cómodos, asfalto, ahora salimos de terreno conocido para pisar tierra. El camino por la ría esta húmedo pero firme, aunque hay mucha piedra y está mojada.

Salimos de la ría y aunque estamos subiendo volvemos al asfalto para encarar uno de los monumentos naturales más espectaculares de los que dispone esta localidad «La Ojerada»(no pongo foto para invitarte a descubrir este lugar por ti mismo). Ahora vamos a por el famoso «Faro de Ajo» el cual hace unos años estuvo envuelto en polémicas por su aspecto actual. Mientras atravesamos este majestuoso paraje el terreno empieza a avisar, él corredor que iba detrás mío cae en unas rocas, por suerte solo es un resbalón, pero queda mucha carrera por delante.

Faro de Ajo.

Ahora toca pisar arena de playa. Perdón si me repito, pero en esta carrera la sensación es; que estas corriendo a través de un fondo de escritorio perpetuo, todo es digno de pararse y hacer una foto. Después de atravesar la playa «Cuberris» comenzamos a subir de nuevo, esta vez vamos a bordear una nueva playa, más pequeña, pero de gran belleza «Antuerta».

Playa de Antuerta, Ajo

Y hasta aquí el lado amable del Trail de Ajo, porque hasta aquí el terreno estaba húmedo y aunque había piedras y rocas, se podía correr, eso si, un asfáltero como yo. Todo participante tanto nobel como veterano de esta carrera tienen mi más profundo y sincero respeto.

Unos kilómetros atrás cuando subíamos a «La Ojerada» un amable corredor local me indicó que, aunque él no había realizado la prueba, conocía el recorrido, hasta la playa. Más allá monstruos.

Comienza la segunda parte de la carrera, zona de acantilados, nos dirigimos hacia el «Cabo de Quintres», a unos 12’5 Km aproximadamente de la salida y la fatiga empieza a hacer aparición en mí, aunque llevo desde que hice la MM ciudad de Segovia preparando esta prueba, no he llegado en mi mejor momento.

Dirección Cabo Quintres

Me empiezan a flaquear las piernas, desde «Antuerta» estoy pagando la salida rápida que realicé y como es normal me empiezo a tropezar, estamos en un sube y baja continuo. En una de las bajadas voy al suelo. En este punto he de decir que he corrido muy pocos Trail, pero los participantes de estas pruebas son auténticos compañeros de fatigas. Me levanté lleno de arañazos, hojas y pinchos. Ensangrentado, varios corredores se paran para ver si me encuentro bien. Después de un chequeo rápido veo que puedo continuar, pero desde este punto no volveré a correr mientras no haya terreno regular ya que voy muy cargado y algo torpe. Continuaré los siguientes kilómetros andando y trotando ligeramente.

Se acaba la zona de acantilados y me adentro en bosque de eucaliptos, te llenas de pulmones de aire puro y seguimos. Apoyado por los corredores con los que me voy cruzando voy sumando kilómetros, aquí el terrero está muy embarrado y resbala bastante. Pasan los minutos y ya sé que no voy a llegar en el tiempo que indique a los míos, apenas puedo correr varios metros seguidos ya que estoy totalmente KO. Desde la caída no he levantado cabeza.

Hoy no puedo fallar, hoy no, y aunque podría poner un millón de escusas esta carrera es demasiado especial, en la meta la ilusión me está esperando y con el paso de los minutos la ilusión se torna en espera y preocupación, porque no llego. En esta situación solo puedes cerrar los ojos, apretar los puños y sacar fuerzas de lo más profundo de ti mismo, pensar en los tuyos, en el tiempo que mientras entrenabas no has compartido con ellos, en que ellos confían en ti, están contigo. Abres los ojos y empiezas de nuevo a correr.

De lejos oigo el sonido de la música y a él speaker, el camino termina, comienza el asfalto y en los últimos metros de la prueba. La buena gente de Ajo con sus ánimos me lleva a la meta.

Allí me está esperando mi colega, mi sobrino de 15 años que me agarra fuerte la mano para cruzar juntos nuestra meta. Lo hemos logrado, es la primera vez que cruza una meta y no será la última.

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. . . Que es la vida sino una carrera de fondo no importa las veces que te caigas sino la capacidad de volverte a levantar. Yo corro porqué colecciono experiencias, porqué contagio mi ilusión, porqué cada vez que me calzo las zapatillas me conozco más a mí mismo, no me persigue nadie y no me considero un cobarde. Corro porqué estoy vivo y tú, ¿Por qué corres?

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