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Lo mucho que aporta Oporto

Dos días en Oporto

Una ciudad muy conocida por todos pero que nosotros todavía no habíamos visitado… 

Empezaremos diciendo que Portugal no nos ha parecido muy «pet friendly» en cuanto a entrada a lugares y establecimientos se refiere, pero sin embargo la gente es encantadora. En ningún destino, hasta el momento, nuestro amigo peludo había recibido tantas muestras de cariño como aquí. ¡Vivan los portugueses y su amabilidad!

Una vez dicho esto, volvemos a centrarnos en Oporto, ciudad con la que teníamos unas expectativas muy altas, porque habíamos oído mucho hablar de ella y habíamos leído mucho también… y ha superado nuestras expectativas, resultando ser un bonito recuerdo.

Y que un lugar te deje este sabor de boca ¡es una pasada!

Sabor de boca tanto figurado como literal, ya que hay mucho que ver y mucho que comer. Todo maravilloso.

Alojarse en Oporto

Como siempre, lo recomendable es dormir lo más céntrico posible para optimizar tiempos y visitar cómodamente la ciudad. Nosotros nos alojamos en el Hotel Casual Raizes, ubicado en la Rua Santa Catalina,  que es además una de las principales calles comerciales de la urbe.

Amenities caninos obsequio del hotel

Si buscas alojamiento más económico siempre puedes echar un vistazo a la zona de Vilanova de Gaia, al otro lado del Duero. Más apartada pero con un encanto muy agradable, sobretodo la zona junto al río.

Aparcamiento

El coche lo dejamos en el «Parking Silo-Auto», a unos 5 minutos caminando desde el hotel.

Rua Santa Catalina

Una ciudad dividida por el Duero

Llega el momento de darle el protagonismo que se merece al río que baña la ciudad, al gran río Duero, que finaliza su recorrido a lo grande, en este destino que a nadie deja indiferente.

Divide la zona en dos partes: Porto y Vilanova de Gaia. Por simplificar las cosas para nosotros la zona de Porto es el casco histórico y la zona de Vilanova de Gaia es la zona de las bodegas. Esto desde nuestra perspectiva y siendo conscientes de que ambas dos son mucho más, consiguiendo un conjunto increíble.

Por aquí os contamos el plan de ruta que trazamos día por día.

Ruta primer día

Oporto hay que caminarla, prepárate para las cuestas, aunque no temas, todo esfuerzo tiene premio y al final seguro que te espera un gran momento.

El primer día después de tomar contacto con la zona cercana al hotel, nos fuimos a tomar algo al “Celeste”, un establecimiento que conocimos por azar porque preguntamos y nos dejaban entrar con Bruce. La comida muy rica, la bollería exquisita y el servicio de 10… todo un acierto, la casualidad estuvo de nuestra parte.

Francesinha

Hablemos de la «francesinha», plato muy típico de esta zona y que probamos porque tocaba… porque no nos llamaba mucho la atención, sonaba intenso, pero oye ¡qué rico estaba! Eso sí, lo compartimos entre 2. Se trata de un sándwich que lleva salchichas, huevo, jamón, filete, queso derretido y una salsa picantilla que le da un toque. Por ahí cuentan el origen de este plato y es bastante curioso…

Tarta de nata, chocolate, crema y nueces

Y bueno el postre… los dulces en este país son tema aparte, nos ha gustado todo, desde los clásicos pasteles de nata hasta elaboraciones tan apetitosas como la de la foto.

Una vez recargadas las pilas toca caminar para hacer de nuevo hambre… así que continuemos con nuestro recorrido a pie a ver qué nos encontramos…

Igreja de San Ildefonso
Puente Luis I
Escadas dos Guindais
Porto de Gaia

Si Oporto es bonito de día, de noche ya ni te cuento (aunque esto lo solemos opinar de todas las ciudades). La vista de las márgenes del río con las luces de las casitas… y tomarte algo en la zona de Porto de Gaia mientras disfrutas del panorama, es lo más. Claro que de día las luces se convierten en fachadas de colores que son un deleite para los ojos, nosotros nos quedamos con ambas opciones, ¿y tú?

Ruta segundo día

Empezamos el día con ganas, no tenemos contratado el desayuno en el hotel, así que volvemos a nuestra cafetería de referencia… jeje. Con Bruce no queremos complicaciones, y como hemos mencionado antes , en muchos lugares no le permitían el acceso.

El segundo día de estancia se presenta como un día repleto de acción, tenemos que aprovechar para ver lo que se pueda de una manera consciente, no ver por ver.

Cómo no, entramos en el famosisisimo MC Donalds de la Praça da Liberdade, pero no hicimos foto la verdad… solo un vistazo rápido, aunque es curioso el contraste de una cadena de comida rápida en un edificio histórico.

Intentamos visitar la famosa «Librería Lello», también llamada “Chardron», pero había muchísima cola, era necesario reservar y no permitían acceder con perro, por lo que hacerlo de uno en uno sería perder bastante tiempo, así que la próxima vez nos organizaremos mejor.

Librería Chardron

Justo al lado se encuentra la plaza de la Universidad y la fuente de los Leones. Aquí nos damos de bruces con la preciosa «Igreja do Carmo«. La fachada no lucia tan azul como habíamos visto en otras fotos, y es que los azulejos estaban cubiertos como con una muselina blanca, suponemos que por protección… aún así, nos encantó.

Igreja do Carmo

Muy importante y muy cercana está la «Igreja e Torre dos Clérigos«. No subimos a la torre pero existe la posibilidad. Nos gustó mucho la vista desde el Jardim das Oliveiras que está justo en frente y donde encontrarás tiendas si te apetece ir de “shopping”.

Igreja e Torre dos Clérigos

Nuestro afán era ver un tranvia en funcionamiento… y habíamos leído que en cierta calle quedaba algún tramo, pero nada, no vimos nada. Sólo en las afueras del centro deben de quedar operativas un par de líneas. Así que ponemos rumbo hacia la zona del río Duero bajando por calles con mucho encanto…

Y llegamos a la zona del río, y descubrimos un paseito que recorremos hasta llegar a las «Cais da Riberia«.

En el paseo nos encontramos con el «Postigo do Carvão«, antigua entrada de la Muralla Fernandina (s.XIV).

Postigo do Carvão

Qué bonita nos pareció la zona de las Casas de la Ribera… ponemos un par de fotos pero aseguramos tener muchas más. Qué colorido, qué buen ambiente en sus terrazas y zona de puestos con souvenirs donde aprovechamos y compramos algún regalito. Y porqué no decirlo, qué buen tiempo tuvimos.

Praça da Ribeira
Cais da Ribeira

Volvemos a cruzar el Puente Luis I esta vez para cruzar a la zona del puerto.

Nada más cruzar nos encontramos con  la opción de subir en un crucerito por el Duero pasando por sus 6 puentes mientras una locución te cuenta más cositas sobre la ciudad.

Fundamental, ¿puede subir Bruce? Si, pues ¡allá que nos vamos! Durante aproximadamente una hora surcamos las aguas del «Douro». Un disfrute. Además nos regalaban una consumición para probar el vino de Oporto en la «Royal Oporto Port Wine Shop«, pero eso lo dejamos para más tarde (spoiler: estaba muy rico).

Llega la hora de comer, hay muchas opciones por la zona y nos decantamos por una terraza al solete.

Av. de Diogo Leite

Subir, bajar, caminar… o recorrer la ciudad en un coche antiguo con guía. Esta actividad no la teníamos prevista. Íbamos caminando junto al río y vimos los coches que nos llamaron la atención, preguntamos al chico que fue súper agradable, y nos dijo que podíamos hacer el tour guiado llevando a Bruce con nosotros. Nos pareció una gran idea, porque la verdad es que estábamos cansadillos, los 3, y vimos que era una oportunidad de conocer mucho más de la ciudad de la mano de un buen conocedor del lugar.

Había diferentes opciones, con variedad de duración y recorrido. Finalmente optamos por el más completo, si lo haces, hazlo bien (siempre que se pueda).

Menuda experiencia buena, pasamos un rato estupendo con buena compañía y con los bolsillos llenos de nueva información. Llegamos a lugares que no habíamos llegado caminando, así que… para nosotros es totalmente recomendable.

A continuación nombramos algunos lugares que vimos durante la excursión:

Vistas desde el Mirador «Serra do Pilar»
Vistas desde el Mirador «Serra do Pilar»
Monasterio de la Sierra del Pilar
Zona de bares junto al Jardim da Cordoaria
Mirador de la Victoria
Sé de Porto (s.XII-XX)

Hacemos una pequeña pausa en el relato para mostrar un lugar que pasa desapercibido pero que todo visitante quiere ver… y es que hablamos de la fachada más estrecha de la ciudad, ubicada entre 2 iglesias…

Igreja do Carmo e Igreja dos Carmelitas

Iglesia do Carmo (izquierda) e Iglesia dos Carmelitas (derecha) y justo en medio, dónde se ve la ventana de cuadrados blanca, encontramos este «mini» edificio. Hay varias teorías que explican su existencia, nuestro guía nos contó que por normativa de la época no se podían construir dos iglesias juntas y por ello establecieron la vivienda del campanero en medio.

Durante el recorrido vimos más lugares que preferimos dejarlos sin mencionar para que los disfrutes cuando hagas la visita. El factor sorpresa es importante, ¿no crees?

Una vez finalizado el tour y tras descansar un poquito en el hotel, volvimos a salir esta vez para conocer la famosa «Estación de trenes de São Bento» y el «Mercado do Bolhão», próximo al hotel, un mercado local donde además encuentras algunos restaurantes.

Estación de trenes São Bento
Detalle en el interior de la estación

De regreso al hotel disfrutamos de cada rincón, jardín… en esta ciudad hay que ir con los ojos bien abiertos para no perder detalle como por ejemplo «la Casa Oriental», tienda tradicional de sardinas en conserva con una estética muy cuidada.

Casa Oriental, tienda de conservas

En este viaje dejamos pendiente disfrutar más la zona del Ayuntamiento/Aliados, ya que había obras… pero la plaza aún estando en obras nos pareció espectacular.

Por último nos detuvimos a contemplar la preciosa «Capela das Almas«, un buen broche final para nuestro viaje.

Capela das Almas

En definitiva nos llevamos mucho de este viaje… y esperamos que nuestra experiencia te ayude, te inspire o te entretenga los minutos que dediques a esta lectura.

¡Hasta la próxima Oporto!

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